Jirones de la memoria

 

Si estás aquí ya lo sabes, pero las cosas importantes hay que repetirlas.

Nuestro propósito es recuperar viñas e historias para no dejar que una comarca vitícola con una tradición milenaria se pierda en el olvido.

Eso significa trabajar mucho en las viñas, viejas y nuevas.

Reviviendo plantas, variedades y formas, pero también buscando la innovación para que el cambio y la mejora nos alejen del olvido.

Pero hay otra parte más difícil de trabajar:
Recuperar la memoria,
No dejar que se borre en el olvido y, cuando se puede, rescatarla entre los jirones de la memoria.

La cultura y la tradición se forjan de forma sedimentaria.
Son miles o millones de capas superpuestas.
Capas de historias, acciones y relaciones.
Capas de personas, que con su vida le van dando forma.

Y bastan unos pocos años de olvido, para que la marea del tiempo las arrastre y borre.

Casi pasó aquí.

Nosotros, que hemos nacido y crecido aquí, no sabíamos nada.
Ahora sabemos que sabemos muy poco.
Pero queda esperanza, y nos agarramos a ella.

Por eso investigamos, preguntamos y comunicamos.

Ya conoces a Andrés, uno de los dos hermanos nonagenarios que nos alquilan las viñas de DIAPLES.
A su hermano Ramón lo llevaron hace poco a la residencia, completamente senil.

Andrés está más lúcido, pero lo veo triste,

Se quedaron huérfanos de madre con 2 o 3 años, y de padre con 13 y 15.

Han vivido juntos desde entonces.

El otro día nos permitió grabar una conversación que tuvimos.

Y hoy, la comparto contigo, como último regalo por haber comprado DIAPLES TINTO 2022 en avanzada.

La hemos recortado, porque la memoria de Andrés es frágil y a veces divaga,

Y para dejar en el ámbito privado de su cocina algunas cosas.

La conversación empieza con él sirviéndole un vino a Nico y ofreciéndole una magdalena. Como siempre.
Y sigue así: